Justo al borde de la carretera de Majaelrayo a Riaza, bajando el puerto de la Quesera comienza un mundo encantado… en este rincón de la sierra de Ayllón, en la umbría, sobrevive un pequeño bosque de hayas que luce en otoño un espectacular colorido..

El Hayedo de la Pedrosa, en la provincia de Segovia, es uno de los tres hayedos que todavía sobreviven en el Sistema Central, menos conocido que el de Tejera Negra en Guadalajara o el de Montejo en Madrid, constituyen los hayedos mas meridionales de Europa.

Se encuentra en el término de Riofrío de Riaza, conocido antiguamente por el torneado en madera de Haya, la importancia económica para el pueblo hizo que se mantuviese a lo largo del tiempo, hoy en día se pueden ver varios pies saliendo de las grandes hayas cortadas para tal labor.

Para realizar esta visita, imprescindible la cámara fotográfica, nos encontraremos con estupendos paisajes, paisajes de cuento, naturaleza desbordante con una gama cromática infinita, las hojas del haya simulan la paleta de un pintor con toda la gama cromática del verde al ocre, pasando por los amarillos y rojos, ¡Corres el riesgo de olvidarte de la cámara ante tanta belleza!

Las manchas de bosque que forman el Hayedo se encuentran situadas entre los 1500 y los 1700 metros de altitud, con orientación norte, lo que le permite aguantar el estío y los períodos de sequía. El Hayedo está formado por hayas de un tamaño medio, aunque se pueden encontrar buenos ejemplares.

El haya está acompañada de otros árboles, como son los robles, abedules, acebos, tejos, serbales, estos últimos presentan su color dorado característico  en las hojas y rojo en sus frutos.. y como arbustos principalmente brezos y arándanos. En su cortejo el haya está acompañada de musgos, helechos, hongos, líquenes, todo un mundo atrayente y misterioso de especies vegetales y animales.

“las Oudemansiellas o setas de porcelana crecen en los troncos y ramas de las hayas, su aspecto perlado las hace irresistible en un entorno de musgo verde y hojas doradas. En días húmedos es cuando la cutícula de esta seta crea su característica capa cristalina”.

En el centro de las manchas de hayas se pueden contemplar unos canchales con grandes grupos de rocas cuarcíticas, donde solo crecen los helechos y musgos pero que conservan y proporcionan la humedad que las hayas necesitan.

Hoy en día, el hayedo se encuentra vivo, sano y en crecimiento lento pero constante, se pueden contemplar nuevas hayas en los márgenes pese a los peligros ocasionados por la cantidad de gente que en otoño los visita.

Es un ecosistema muy delicado, por eso hay que extremar los cuidados al introducirnos en el bosque, trataremos de no salirnos de los caminos, sendas y veredas que nos proporcionan otras personas y animales, respetando los hayucos en germinación y todo tipo de organismos vivos.

El Hayedo de La Pedrosa…! una joya que hay que proteger ¡.