Muy cerca de Robleluengo se encuentra el arroyo de la Matilla, un arroyo de montaña que vierte sus aguas en el Jaramilla.

Proponemos una ruta muy agradable que parte de Robleluengo, se dirige hacia la dehesa de Majaelrayo, entrando en el robledal del que partirá un sendero hasta el viejo y hundido molino, siguiendo el sendero llegamos hasta el arroyo de la matilla y un poco mas adelante al salto de agua que marca una pequeña cascada rodeada de árboles de ribera. En total unos 3 km aproximadamente.

Salimos desde la iglesia de Robleluengo siguiendo el camino que nos lleva al depósito del agua, el camino transcurre en ligero ascenso, seguimos adelante y desde un primer momento ya empezamos a contemplar el espléndido paisaje, a la izquierda del camino queda la subida al Cabeza de Ranas (1.495 m), a la derecha las mejores vistas del pueblo vecino, Majaelrayo, a las faldas del Ocejón (2.048 m), la imagen es impresionante, Majaelrayo situado a los pies del Campachuelo (1.999 m) y del Ocejón.

El camino se disfruta en cada paso, especialmente en primavera se pueden observar las praderas llenas de flores, con tomillos, cantuesos, jaras y demás arbustos acompañantes de este tipo de terreno pizarroso. Llegamos al límite del concejo, señalizado con una alambrada que es necesario atravesar (dejarla cerrada tal y como la encontramos), siguiendo el camino entramos en un robledal de alto valor paisajístico, se pueden ver además de robles melojos, majuelos y sobre todo arces de Montpellier, muy característicos de esta zona. Seguimos adelante hasta encontrar una señalización que nos indica la desviación, a la izquierda, al viejo molino.

El molino está en ruinas, pero todavía se pueden ver los diferentes elementos que lo componían, entre ellos la piedra que servía para machacar el grano, está situado a un lado del arroyo de la Matilla del que tomaba el agua para realizar sus funciones.

Una vez pasado el molino y caminando paralelo al arroyo seguimos por un bosque de galería en el que se pueden disfrutar los árboles representativos de este tipo de bosque, es decir fresnos, sauces, cerezos y saucos acompañando a los arces de Montpellier mencionados y a los robles que rodean todo el lugar.

A unos cien metros llegamos al pequeño salto de agua, destino de nuestra ruta, donde podemos descansar y reponer fuerzas viendo cómo se remansa el agua antes de seguir su camino hasta encontrarse con el Jaramilla.

Para los que se sientan con ganas, se puede seguir caminando y disfrutando subiendo por el arroyo, atravesando la carretera de Majaelrayo a Riaza y siguiendo por el cauce, hasta llegar a un pequeño puente de pizarra donde cogeremos el camino de vuelta.